Segunda prueba de alcoholemia: negarse constituye un delito

El Tribunal Supremo se ha pronunciado en torno a la realización de las pruebas de alcoholemia, y expone que negarse su práctica supone la comisión de un delito, concretamente del recogido en el artículo 383 del Código Penal “El conductor que, requerido por un agente de la autoridad, se negare a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas a que se refieren los artículos anteriores, será castigado con la penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años”.

La Sentencia del Alto Tribunal condena a un ciudadano a la pena de 6 meses de prisión por negarse a realizar el test de alcoholemia, así como al pago de 1.080 euros por conducir bajo los efectos del alcohol, y 2160 euros por conducir sin licencia. Establece que tanto el primer como el segundo test de alcoholemia son dos fases dentro de una misma prueba y ambos son obligatorios.

Cabe añadir que, en el caso que la negativa fuera a la primera prueba, la pena sería superior, ya que se consideraría una rebeldía mayor.

Es la primera vez que el Tribunal Supremo se pronuncia acerca de penas de menos de 5 años de cárcel, procedimientos que solían finalizar en las Audiencias Provinciales. Unificando de este modo la doctrina en relación a esta materia.